DAMIÁN KIRZNER, EL EMPRENDEDOR SERIAL

Publicado el 16 de octubre de 2014

Por Diego Braude

Damián Kirzner está de vacaciones con su familia, pero de todos modos se hace el rato una noche. La entrevista es por Skype, pero sin cámara. Afuera, en Buenos Aires, llueve como todos los febreros de los últimos años. Kirzner comienza la entrevista con una definición que considera lo describe y dice que hoy sería denominado “un emprendedor serial”.

El CV de Damián Kirzner enumera que empezó en la tele desde chico en la producción del viejo Desayuno, de Víctor Hugo Morales – allá por fines de los ‘80s en Canal 13 – y que sabe de triunfos habiendo llevado a la pantalla productos como Tiempo de Siembra o Sopresa y Media; la lista es mucho más larga. Cuenta que la primera vez que soñó una aventura profesional se tomó un micro a Rosario y convenció al Negro Fontanarrosa de comprarle los derechos de todos sus cuentos por cinco años para adaptarlos para televisión.  Trabajó en ese proyecto con Pedro Saborido (Capussotto y sus videos), el fallecido Fabián Bielinsky (9 reinas, El aura) y el multifacético actor Gustavo Garzón, y pese a tener un interés de Canal 13 no prosperó por limitaciones logísticas del momento.

La intuición es la principal herramienta en la que se apoya Kirzner para entrever por dónde viene el camino. Pero “cuando estás trabajando en medios masivos y dependés de la audiencia para la supervivencia de tu producto, es indispensable” e inevitable prestar atención a los resultados. “Si estás compitiendo en televisión abierta, te quema el bocho porque es a matar o morir”, y agrega que “si no lográs audiencia estás afuera, y estás afuera vos y un equipo de cuarenta personas. Lo jodido de eso es que te lleva a cosas muy perversas, que es adonde ha llegado la televisión hoy. Por eso, cada vez más me voy alejando de la televisión pura y dura”.

La experiencia de Kirzner es extensa en televisión (fue parte de Ideas del Sur, socio de Matías Martin en Fatto in casa, entre otros), pero ya desde hace unos años se ha ido alejando de la producción tradicional para apuntarle a nuevos productos. En una industria que privilegia la estabilidad de fórmulas entendidas como probadas y que se resiste a los cambios, convencerla de probar sabores nuevos no es fácil – “produzco más espaciado, porque también producir innovación es más difícil” -.

Kirzner es actualmente lo que se conoce como un realizador transmedia, algo que si bien en el resto del mundo ya tiene varios años de experimentación en Argentina está todavía dando sus primeros pasos. Utilizando todas o cualquiera de las plataformas disponibles (Televisión, Video, Radio, Texto, Música, Videojuegos, Eventos en vivo) y con Internet (fija o móvil) como eje que permite interactividad de diversos tipos, el acento está puesto en la expansión de un universo narrativo y – sobre todo – en la noción de experiencia. Se ha escrito también mucha teoría al respecto, pero lo cierto es que tanto teoría como práctica aún están testeando los límites y las posibilidades tanto expresivas como comerciales del transmedia.

Allá por 2005, Kirzner produjo sus primeros contenidos para móviles con un show de Stand Up para Personal – la rama de telefonía celular de Telecom -. Dice que entendió en ese momento que era posible pensar en otras pantallas que no fueran las del cine o la televisión, “pero era muy temprano” – recién tres años después, la primera gran apuesta de la industria para Internet y móviles sería la telenovela Amanda O, con Natalia Oreiro como protagonista -. Empezó a experimentar, a tratar de generar contenidos y venderlos “y que marcas o empresas fueran financiando los desarrollos”.

En el año 2007 desarrolló un juego para celulares que se llamó Save the city, que trabajaba con geolocalización (el juego está vinculado a que el jugador se mueva por la ciudad, utlizando el GPS como una herramienta del juego), donde “el tablero era la ciudad real” para salvarla de una invasión. “Sí, genial, pero, ¿de qué me estás hablando?”, cuenta Kirzner que recibía como devolución y que por eso en algún momento se sintió “un demente”. El tiempo lo fue haciendo sentir ratificado; seis años después de Save the city, en 2013, un juego muy similar – Ingress – fue lanzado por Niantic y Google con éxito y mucha repercusión mediática en Estados Unidos.

“Fui como poniendo nuevas herramientas en mi caja”, reflexiona pensando en todo lo que fue probando y aprendiendo. En 2011 recibió el premio YCME (Young Creative Media Entrepreneur – premio al talento creativo y emprendedor joven dedicado a los medios) del British Council y en 2013 su programa para la televisión uruguaya “Todos conectados” (que entre la idea y la concreción tomó entre dos y tres años) estuvo nominado a un Emmy compitiendo con nombres de la talla del holandés Paul Verhoeven (Robocop, Vengador del futuro, Bajos instintos). Para Kirzner, el premio y terminar el 2013 considerado entre los cuatro productos más innovadores de la televisión mundial tuvieron el efecto de consolidar la dirección elegida.

En la otra punta de la escala, lejos de las múltiples pantallas, los números, los proyectos complejos (para fin de año está preparando un evento internacional que tiene al transmedia como eje), su lado B, Kirzner es también fotógrafo y ha tenido varias exhibiciones con sus series Fósiles y Fantasmas. En la simpleza de la fotografía explica que encuentra el medio que “me permite expresarme y donde no negocio”.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires – de una de las primeras camadas que dio la carrera en los ‘80s -, militante y proveniente de una familia vinculada al cooperativismo, Kirzner es también el director artístico de Trama, una de las tres patas (las otras dos están vinculadas a los diarios y las radios) de la Usina de Medios lanzada en 2012 por el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) y la Confederación Cooperativa de Argentina (Cooperar). El proyecto nace en 2012 disparado por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual aprobada en 2009, ya que hasta ese momento y debido a la ley dispuesta durante la última dictadura militar, el cooperativismo no podía poseer licencias televisivas.

Para Kirzner, “el lucro es una necesidad para poder vivir, para poder vivir todo lo bien que quiero, pero no es mi eje”. Su carrera está atravesada por la industria audiovisual, por la necesidad de ser innovador y exitoso comercialmente a un tiempo para poder seguir estando, por eso el trabajo en Trama dice que le permite reconectar con otra cosa. Por un lado, lo ubica en un espacio desde el cual problematizar o repensar el medio, y eso lo tiene viajando por el país brindando charlas al respecto. Por otro, “entiendo y me gusta ideológicamente el concepto de cooperativismo – analiza -, donde no hay un dueño de la empresa que se lleva las cremas, sino que hay un grupo de personas que emprenden juntas un proyecto para autosustentarse su trabajo y su mensaje”.

En una entrevista para la revista Prensario, Kirzner decía que “queremos crear una televisión nueva, masiva, sustentable y de altísima calidad”. En una Argentina con altísima penetración de la televisión de cable y con histórico predominio de repetición de la programación de dos canales de Buenos Aires, la frase de Kirzner podría sonar a utopía. Pero “el cooperativismo es el 12% de la economía del país”, con actores relevantes como la láctea SanCor y el Banco Crediccop – parte del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, que publica la revista de política y economía Acción, según el portal Diarios sobre Diarios en su rubro una de las de mayor tirada a nivel nacional (http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/notas/4/177-las-revistas-que-dominan-el-mercado.php) -.

La idea de “emprendedor serial”, dicha sólo al principio de la entrevista, sigue repicando no obstante de fondo. Kirzner entiende que “el gran tema, es cómo esa capacidad de visualización anticipada en contenidos en medios la transformo en un medio de vida, en un negocio. Porque, ¿de qué manera eso es una virtud y no un defecto… estar con la tablita antes de la ola venga?”. Más tarde, agrega que “estoy convencido de lo que me gusta hacer y de mi mirada sobre los medios y los contenidos. Lo que pasa es que se pone complicado el momento de la vida en cuanto a que no siempre lo que hago es, sinceramente, redituable desde lo económico. Lo complicado es tener que bancar una familia, yo tengo tres hijos y experimentar, desarrollar, facturar, vivir… La experimentación no es redituable en sí. De diez prototipos, hay uno que funciona, pero hay que bancar los diez prototipos. Ahí entro en crisis. Vivo en ese equilibrio”.
Extraído de: http://emprendecultura.net/2014/03/damian-kirzner-el-emprendedor-serial/erial/

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